Demonios, espectros, almas atrapadas en el Limbo que por alguna razón no son capaces de cruzar al siguiente plano. Aveces son impulsadas nuevamente hacia atrás prohibiéndoles el descanso; razón que justifica su creciente maldad.
Hay humanos que por estupidez, infantilismo o simple mediocridad atraen a espíritus a nuestro mundo. Algunos no saben con qué juegan hasta que es demasiado tarde, y otros son lo suficientemente fuertes como para resistir el increíble poder sobrenatural de estas criaturas; dándoles así, poderes sin comparación.
El Ouija es un juego cuyo poder es muy subestimado. En realidad fue creado con el fin de ser una puerta a los seres que se encuentran a mitad de camino; que no pertenecen a un plano o al otro.
El ambiente se notó turbio cuando abrí la extraña caja de madera que en su interior contenía el juego prohibido, al cual estaba dispuesto a jugar solo por ocio. Tras armarlo me le quedé mirando; era extraño. Su base de madera era antigua, y estaba tallada en una madera que parecía haber pasado por mucho.
En la caja había un triangulo también de madera con una inscripción intraducible; pero al verla me incomodaba, rápidamente la puse sobre el tablero y postré mis manos sobre aquél extraño instrumento.
Nada pasó, transcurrieron los minutos y mi mente se tornaba vacía. Perdí noción del tiempo, pero calculo que habrán pasado unos 20 minutos, hasta que la Ouija empezó a moverse. Al principio se movía lentamente, en circulos. Algo me llenó por dentro, no fue una experiencia linda, pero tampoco fea; era mucho mejor que sentirse vacío.
El marcador de madera empezó a moverse como loco, yo no podía quitar mis manos. El miedo entró en mi, sentía pánico y angustia; había comprendido el error que cometí al jugar ese juego.
Fui expulsado por el juego, me arrojó hacia atrás con cierta brutalidad. Me quedé jadeante, mirando el tablero inerte, cuando sentí algo vivo dentro de mi.
"Yo soy Mefistófeles, rey de las tinieblas, maestro de... ¿QUÉ CARAJO? ¡QUÉ ME ESTÁS HACIENDO!"
Hacía mucho que no sentía el placer íntimo de otra persona, así que violé al demonio que en ese momento estaba dentro de mí.
-¡DEJAME SALIR! ¡ESTO ES UN ASCO, SOS UN PERVERTIDO!
Al querer refugiarse en mi mente, fue atrapado y violado por mis constantes pensamientos eróticos. Él lo aguantó bien, hasta que fue atacado por una pedante nube de coprofilia.
-DIOS QUE ASCO! TENGO QUE SALIR DE ACÁ!
Me puse en posición fetal y tuve sexo con el oido del demonio.
-QUE HACÉS! ESTÁS LOCO! MI OIDO, ME LO ESTÁS... COJIENDO?
Cuando llegué al climax eyaculé en todo su cerebro.
-AHHHHHHH!
Luego de eso, el demonio logró salir de mi. Se me quedó mirando de reojo con una expreción que habría matado a quien no fuera lo suficientemente fuerte. Pero yo le respondí mordiéndome el labio inferior y guiñándole el ojo; lo que provocó que expulsara una mirada de asco y se fuera volviéndose a meter en la Ouija.
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